El almuerzo se demoró más de la cuenta y esto hizo que la visita a las bodegas fuera más apresurada. No obstante dió tiempo para que nos contaran el proceso que siguen las uvas desde que entran por la puerta, hasta que salen embotelladas, haciendo especial hincapíe en las medidas de calidad empleadas para asegurar un excelente caldo. Caldo que tuvimos el gusto de probar por gentileza de la propia bodega
Tras la visita, iniciamos ruta hasta la cueva del Turtxe. Nada mas llegar, al extremo viento se le unió una fina lluvia. Y todo esto con un sol resplandeciente. De la cueva del Turxe andamos ya hacia Montserrat y Venta Cabrera por unas carreteras de montaña, llenas de curvas. LLegados al restaurante, nos pusimos como el quico comiendo conejo al ajillo. Una vez finalizada la concentración, se le entregó a cada participante una botella de Mistela de Turís como recuerdo. Al salir, la Guardia Civil de Tráfico nos facilitó la incorporación a la carretera y nos acompaño durante unos kilómetros para asegurar la ausencia de problemas.