Subida al Garbí
1 de Diciembre de 2002


Todos sabemos lo que el Garbí significa para el automovilismo en Valencia o, por lo menos, todos hemos oído hablar de la subida al Garbí, mítico rally local donde otrora los 600 protagonizaron grandes gestas. El Garbí es un monte de apenas 600 metros de altura, enclavado en la Sierra Calderona. Su proximidad a Valencia (unos 35 km) y sus impresionantes vistas lo han convertido en un lugar muy conocido. Desde su cima se observan las ciudades de Sagunto, Valencia y mas allá, pudiéndose contemplar completamente la Albufera.

El día tampoco acompaño esta vez, lluvioso y ventoso, si bien nos respeto durante toda la excursión. Los 33 seiscientos que participamos en esta ruta abandonamos la Alameda en dirección al Garbí a la hora prevista por la organización. La ruta fue empinándose progresivamente mientras avanzábamos hacia nuestro objetivo, siendo especialmente divertidas las revueltas existentes en Serra, localidad que alcanzamos tras pasar por Náquera. En ambas poblaciones la gente no dudo en salir de sus casas, y también de los bares, para aplaudir a la caravana.

Tras cruzar Serra nos dirigimos hacia el alto del Oronet, puerto famoso por las carreras ciclistas. Allí tomamos el desvío que llevaba al Garbí. Los seiscientos aguantaron toda la ruta y especialmente las primeras y muy empinadas rampas, llenas de curvas. Sin ninguna novedad destacable coronamos el Garbí, donde aparcamos todos los seiscientos y bajamos para otear el horizonte que se divisaba desde el mirador. La bruma impidió ver con claridad, aunque fue suficiente para recompensar el esfuerzo. En cualquier caso se respiraba un aire muy sano. Algunos aprovecharon la ocasión para coger piñas u otros objetos naturales para decorar belenes, otros se dedicaron a recolectar tomillo, romero y otras hierbas aromáticas. Hubo, incluso, quien se dedico a recolectar madroños silvestres.

Tres cuartos de hora después, subimos de nuevo a nuestro coches para hacer una ruta que nos llevaría por las poblaciones de Segart, Estivella y Torres Torres. La bajada hasta Segart puso a prueba los motores y frenos de los Seat, pues me parece que hay rampas de hasta el 20%, siempre acompañadas de unas las formidables vistas. Llegamos a Segart, pueblecito situado bajo del Garbí y parada de numerosos ciclistas. Sus estrechas calles también oyeron nuestras bocinas. De allí bajamos hasta Estivella, donde cruzamos haciendo todo el ruido posible y a Torres Torres después. Continuamos hasta encontrar el desvío que nos volvería a llevar al Oronet, de nuevo por una ruta empinada, llena de curvas y buenas vistas. Por segunda vez atravesamos Serra y Náquera para llegar al restaurante donde la organización había previsto la Comida.

La comida se basó en abundantes entrantes seguidos de bandejas de embutidos y carne, acompañada de ajoaceite y excelente pan. La comida fue excelente en cantidad y calidad y creo que nos satisfizo. Además, el restaurante era acogedor y tenia un modesto parking donde apelotonamos a los 600,en una bonita escena. Tras la comida, regresamos a casa teniendo la impresión de haber pasado una día agradable en plena naturaleza, y de haber comido bien y en buena compañía.





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